Mi viaje al N.O.A

Voy a tratar de relatar un poco lo que fue mi viaje al Noroeste Argentino.

Desde hacia un tiempo tenía muchas de emprender un viaje mas o menos largo solo; ya el año pasado en septiembre pensaba irme hasta Mendoza pero terminé pintando la Mondial HD de amarillo dejando el viaje para después.

Ya con moto y año nuevo esperé ansioso las vacaciones, antes me puse a construir las valijas de viaje ya que no es tan fácil ponerle equipaje a una moto trail. Mientras pasaba el tiempo y se acercaban las fechas estipuladas terminé las maletas y sin tiempo a probarlas me fui una semana a la costa con mi familia.

Volví al Conurbano el día jueves 19 de febrero, de record de calor, estaba ahogado pero relajado. Entre esa noche y el viernes me entero de los cambios en mi laburo, jefe nuevo pero era un amigo con el que ya había trabajado.

Viernes 20 a la noche, mientras miraba mapas, si bien no tenía nada en mente, solo salir para el Norte, recibo un llamado y mi peor pesadilla se hizo realidad, mi nuevo jefe que quería saber si seguía en mi puesto y que necesitaba unos trabajos. Le comento que estaba de vacaciones y si me necesitaba que cortaba mi licencia; me respondió que no era necesario pero lo vaya a ver el lunes o martes ¿QUEEEEEEEEE? Me bajó de un hondazo de vuelo imaginario.

Sábado por la mañana me presenté en la oficina y hablé con el; me entendió y me pidió que no me pegara un palo en la ruta, PUFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF menos mal.

Salí para casa ya siendo la una de la tarde; todavía en mi nube de pedos no sabía que hacer y entre mi señora y mis hijos me empezaron a preparar cosas que podría llegar a necesitar, como así lo hice yo con las herramientas básicas.



A unas cuadras de casa revisé el aire de las cubiertas y siendo las 15:30 partí con rumbo a la Panamericana; el cielo estaba cubierto y recibí un par de gotas en la cara pero me decía a mi mismo que las nubes pasarían. Cuando llegué a la localidad de Lima divisé en el horizonte como llovía; me calcé el traje de lluvia y fui a darle batalla.

Comencé mi viaje bajo lluvia, gran compañera de ruta, ya en Rosario era un diluvio; tomé la ruta 34 y solo veía lluvia acompañada de viento. Caída la tarde y llegando a en San Genaro paré para cargar nafta y comprar una tarjeta de teléfono; mientras daba vuelta un hombre me vió y me preguntó para donde iba; cruzamos unas palabras y me dijo “te doy un consejo de amigo quedate a dormir acá porque en media hora te agarra la noche y esta es la ruta de la muerte”; me indicó un hospedaje, al llegar al lugar no tenía donde guardar la moto y me dijeron que otro hospedaje tal ves habría en San Genaro Norte. Antes de ponerme a buscar volví a la ruta y le dí guacha; en la ruta comencé a recordar la película de Forrest Gump ya que llovía de arriba, de costado, de abajo; lluvia fina; gruesa; con viento; con barro en fin. Pasé varias localidades y llegué a la ciudad de Rafaela amainando la lluvia; busqué alojamiento terminando en un hotel sobre la ruta donde me ofrecían por unos mangos mas aire acondicionado, pero lo único que quería era algo caliente y secarme porque me entró agua en la entre pierna y ni hablar que las botas son algo impermeables pero el diluvio de 520 kms no lo aguantó y eso sí, el agua la retenía bien adentro y me hizo cagar de frío. Colgué todo y a secarse con el ventilador.



Salí temprano, para mi temprano son las nueve de la mañana; obviamente con el traje de lluvia puesto y con una llovizna rompe bolas. En Arrufó paré a tomar un desayuno porque tenía frío y hambre.



Ahí nomás estaba al límite con Santiago del Estero y me dije que tenía que empezar a sacar fotos bajo la lluvia sino sería un viaje sin fotos.









Pasé por la capital de Santiago del Estero raudamente y llegué a las Termas de Río Hondo viendo que hay un hermoso embalse y represa.

Al estar saliendo me paró la policía de tránsito municipal, vieron carnet de conductor y cédula y sin problemas seguí viaje.



Unos kilómetros antes de llegar a Santiago pensaba que si llegaba lloviendo me quedaba a dormer en dicha ciudad. Al arribar vi que estaba a poca distancia de Tucumán, como así que había dejado de llover me largué para allá.





Hice noche en Tucumán y al otro día, lunes 23 partía para Salta; antes pasé a comprar un aceite para la moto sorprendiéndome que me salió mas barato que en Buenos Aires, pagué el Elf Dx4 Ratio 20w50 $16 mientras que lo pago 19 o 20. Di unas vueltas por la ciudad y cuando estaba sacando una foto frente a la casa de gobierno un hombre se me puse a hablar de que la moto era un máquina irrompible, que él tenía una desde el año 1995 y la usaba para endurear bajándole dos dientes de piñón, que había cambiado varias XR pero que a la Yamaha no la pudo romper y me reiteraba “desde el año 95 ¿escuchaste?”

La ciudad de Tucumán es muy bonita.

Camino a Salta pasé por el dique El Cadillal





En el camino a Salta casi me como un palo que estaba tirado en la ruta y hubiera sido catastrófico, no lo ví porque iba detrás de un camión para pasarlo y el ir en la huella de la rueda fue lo que me ayudó.
La ruta espectacular, es una autopista de doble mano y cuando se llega a Gral. Güemes, la misma entra hacia la ciudad de Salta y tiene un recorrido muy ameno que te hacen pasar volando los 45 kms restantes.







En los mapas había mirado que estaba muy cerca de Jujuy, no se porqué pero en mi mente eran solo 24 kms.; bajé a la ciudad solo a la zona del teleférico donde compré la primer calco para las valijas ya que en Tucumán era un parte, solo en la terminal las venden y es un mundo de gente y vieron la fama de los tucumanos, no vaya a ser cosa que me falte algo de la moto al dejarla unos minutos sola jajajajajajajajaja; es joda pero es una ciudad grande.

Mientras pegaba la calco de Salta le pregunté a un tachero para ir hacia Jujuy, a lo que el tipo me dice que tenía que ir hasta Güemes y de ahí tenía no se cuanto mas. Le pregunto por el camino de corniza, a lo que con cara de asombro me dice “ah bueno si querés ir por ahí”; no me gustó un carajo la cara del tipo, pero bue me indicó y partí; en una estación de servicio me dijeron que eran 90 kms hasta Jujuy, que el camino estaba bueno y que el lo había hecho en una 125 cc.

Tiene una trocha de 4 mts de ancho y dos autos pasan muy justos; por allí no van micros ni camiones, no entran y es muy peligroso. El paisaje de allí es del tipo selva de las yungas. La velocidad máxima por tramos muy cortos es de 50 kms/h en moto, en auto es menor.



En muy pocos lugares se puede parar a tomar unas fotos y la cornisa da un poco de cagazo.

Ese recorrido es el trazado original de la ruta 9.



Llegué a San Salvador de Jujuy viendo que no estaba ni el gato y comencé a dar vueltas; me daba la impresión de estar en un lugar medio fantasmagórico. Le pregunté a un policía por un ciber como así que pasaba que no había gente, a lo cual me dijo que lunes 23 y martes 24 eran feriados por el carnaval. Busqué un ciber donde me conecté con mi gente y tire unos mensajes en el foro, enterándome que PatoBM andaba por Chile junto con algún Cuis Cordobés. También noté que los polis estaban de camisa pero que en la mano tenían un pulóver, me pregunté ¿será para tanto el frío por la noche?

A todo esto las nubes me seguían con amenaza de lluvia y mientras hacía la cola en un cajero lo pregunto a una señora donde estaba la gente, respondiéndome que en el Norte, en Humahuaca; que pasando la localidad de Volcán el cielo era azul como mi campera y bla bla bla; se sumó otra mujer que me decía que no me arrepentiría que son solo 120 kms y el carnaval está muy bueno.
Salí cagando para allí y comencé a subir el camino entre cerros llegando a la Quebrada de Humahuaca, mas que el comienzo es el final ya que la quebrada nace mas o menos en donde está la ciudad del mismo nombre.






Del cielo azul ni noticias jajajajajaja

Mientras rumbeaba cayó la noche y se me cruzaban las luces de los autos por las curvas y contra curvas; asimismo debía repostar combustible porque no cargada desde Salta. Me quedaban unos 25 kilómetros hasta Tílcara y ya no daba mas del frío y de dudar con cada caravana de autos si era que se me venían encima o eran curvas.

Entré a Tilcara con viento y frío, no sabía donde alojarme y que carajo hacer; dando vueltas por sus angostas calles pregunté en un negocio donde podía parar y me indicaron un lugar en Maimará, pero ni loco volvía para atrás por la ruta. Busqué por las calles empinadas hasta que ví un cartel sobre el hostel Pucará y me mandé; por $20 guardaba la moto y pasaba la noche en una cama.

Comencé a escuchar comparsas y previo acomodar mas o menos salí para donde estaba la música.

Las comparsas están compuestas por bombos redoblantes y trompetas y los diablos van bailando delante; el tema es que cualquiera se viste de diablo y se pone a bailar mientras la gente va caminando alrededor en las oscuras, frías y polvorientas calles del pueblo. Luego de pararse en una esquina y tocar un buen rato pusieron música desde un puesto improvisado y comenzaron a bailar música de la zona, una mezcla de cumbias y temas bolivianos. Pude ver que otra comparsa que se había arrimado al lugar siguió con su música hacia otro lugar a lo cual fui con ellos. Estaba emocionado de estar en el lugar que me encontraba, me parecía algo irreal, era muy loco todo eso, que solo lo ví en algún otro documental.

Me fui a recorrer un poco y llegué la plaza donde comí un sándwich de algo que le llamaban lomito, parecía una feta de milanesa con huevo, lechuga y tomate a $6; eso si salubridad e higiene ni lo sueñen, lugar donde mas de uno que conozco no comería, donde ponen la carne con la mano y con la misma te cobran.





Había otros lugares para comer, no en la calle, pero estaban llenos y algunos por cerrar, ya era más de la una de la mañana. Me fui al hostel y los otros dos chicos no estaban así que me puse a tomar unos mates, los primeros mates desde que había salido el sábado desde casa.

A la mañana me levanté y preparé para tomar mate nuevamente; me senté en el patio y recordé que había escuchado pasos y que debía haber terraza; cuando subí me quedé boquiabierto de los colores de los cerros; pensaba que era el único boludo que se le ocurriría hacer el camino de la Quebrada de Humahuaca de noche sin apreciar su belleza.



Preparé los bártulos y le puse un poco de aceite a la moto que le faltaba. Me puse a dar vueltas y admirar el paisaje del lugar







Mientras daba vueltas pregunté en un negocio sobre alguna calcomanía y no tenían; en la charla con la señora le pregunté si valía la pena ir hasta Humahuaca ya que entre ida y vuelta eran 120 kms; me dio a entender que no y que sí.

Ya era martes 24 y por ende opté por comenzar a bajar y arranqué hacia Purmamarca. En la YPF de la salida me encontré a una pareja en una V-Strom 1000 y un loco en una moto igual; eran de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, pero los loco eran europeos; al hablar con el tipo le preguntaba si con la moto iba a 140 como nada y me dijo que si, pero que en el lugar andaban a 80; por cierto muy conciente y se sorprendieron al decirles que era de Buenos Aires y ver mi moto. Como dato a tener en cuenta la mina iba sentada en una cámara con poco aire, una del tipo rodado chico para mitigar el castigo en las posaderas.

En el viaje ví paisajes espectaculares. Las fotos no dejan apreciar la belleza plena del lugar.





Si bien el viaje era de retorno, tenía en mente que Purmamarca estaba bastante mas lejos en el desvío aquel que ví. Resulta que solo estaba a 5 kms de la ruta y me sorprendió la belleza del cerro de los siete colores que parece una obra de arte que te llama la vista.



Allí busqué donde alojarme y como el clima pintaba a mejorar me fui a un camping; en el lugar solo había una carpa ocupado por José María, un flaco de Gral. Pico, La Pampa, que estaba por segunda vez en el lugar y esta vez solo sin sus amigos. Pegamos muy buena onda enseguida salimos a dar unas vueltas y comer algo.



Al rato nomás comenzaron con algunos festejos mas del carnaval que se estaba acabando y ese era día de “chaya”. Es como un agradecimiento por haberles ido bien durante el año y consiste en tirarle bebidas alcohólicas, principalmente cerveza, como así espuma “rey momo”, talco, papel picado y adornar con guirnaldas y plantas de maíz. Esta práctica se hace también con los vehículos y hasta con la comparsa.







Obviamente participé de la chaya tirándole birra, provista por los propietarios, a un camión y luego a carnavalear tomando “Zaratoga” (sangría para nosotros) todo pagado por los comerciantes.





El despreciarles el invite a tomar es una ofensa. Como así pasan al lado tuyo y te sirven un vaso y lleno y empiezan a vitorear “seco” “seco” y hay que tomarse todo, conocido para nosotros como “fondo blanco”.

Cuando terminó la chaya pintó el bailongo, mientras estábamos como observadores con José María fuimos víctimas de la espuma y talco por partes de las mujeres. Como llovía un poco mudaron todos los equipos a la sede de “Chanka Chanka” la comparsa local, todavía me retumba en la cabeza “somos chanka-chanka, somos los primeros en animar el carnaval”.

Mientras esperábamos la mudanza de los equipos recorrimos un poco el lugar, donde saqué la foto dedicada para los amigos del foro











Luego volvimos a carnavalear y seguir chupando



Salimos de la joda y nos fuimos a comer algo a un lugar donde tocaba un dúo temas folclóricos y José María fue invitado a cantar ya que el loco es folclorista.



A la mañana siguiente mi idea era ir hasta el salar grande distantes unos 50 kms pero llovía. Levanté campamento con el fin de comenzar a bajar. Como dato había un loco en una Mondial HD 250 que era de acá de Buenos Aires y le había hecho mas de 2600 kms recorriendo y la había sacado unos días antes de partir de viaje.



Unos amargos en la plaza junto con el gaucho de Gral. Pico; la típica foto con el siete colores de fondo y volví para Tilcara a comprar algunas cosas que eran mas baratas allí y le dije al flaco que si animaba lo llevaba; solo eran 25 kms pero que el viaje en moto es mas copado.


Una vez allí nos despedimos con un buen beso de lengua y promesas de volvernos a ver … uh me equivoqué eso iba en mi diario íntimo jajajajajaj

Cuando bajaba por la quebrada me paró en un puesto Gendarmería, me hicieron parar al costado y abrir las maletas; luego me di cuenta que mis bolsas de compra decían Bolivía. Menos mal que fui a comprar Coca y como no había compré Pepsi jajajajajajajaja.



Comencé el retorno con mi compañera de viaje, estoy hablando de la lluvia la puta madre… si lluvia otra vez.



Pasé rápidamente por las ciudades de San Salvador de Jujuy de Salta; mi destino era Cafayate; en el trayecto me comí media docenas de empanadas con un litro de Coca a solo $10. Asimismo en el camino pasé por el embalse del dique Cabra Corral; la verdad creo que es uno, sino el mayor de los embalses que conocí.



Ya adentrándome en los Valles Calchaquíes comencé a ver lugares que son nombrados en los sitios de turismo como la estación Alemanía, si con acento en la “í”; lugar en el que estaban filmando una película y la gente me ofreció a que pasara la noche allí, cosa que no acepté porque quería llegar a Cafayate. Unos kilómetros antes un cartel de un restorán decía “Sr. turista, Cafayate 2:30 hs, pare a comer aquí” y pensé que estaban locos si solo faltaban 70 kms.; pero no creo que en realidad son dos horas y media si se lo hace rápido como lo hice, porque es un lugar inigualable en belleza y lugares para disfrutar.









Si alcanzan a divisar un puntito celeste, es una persona entrando en la garganta del diablo, tienen un tamaño impresionante.









En Cafayate me encontré con dos pibes, uno de Santiago y otro de San Luis, con los cuales habíamos estado en el local de comidas donde actuó el dúo y José María. Los flacos muy macanudos y nos cagamos de risa. Cené una abundante porción de ñoquis con estofado con peceto, cuatro rodajas de carne por $8; no se como tan barato como en el Norte y eso que Cafayate es uno de los lugares mas caros.

Al otro día, miércoles 26 temprano levanté vuelo y previo dar unas vueltas por el lugar, visitar un tambo de cabras e intentos fallidos por ir a determinados lugares en los que debía dejar la moto y no encontrar las calles; como así que el viaje era largo y sin pasar por ninguna bodega partí para Tafí del Valle. Se transita por una parte de la ruta 40, cual está hecha bosta; es mas es algo común al entrar en Tucumán que lo que no sea ruta nacional 9, el resto está bastante mal.

En dicha ruta se encuentran las ruinas de Quilmes, ciudad de los aborígenes con mismo nombre y que cuando fueran avasallados y unos doscientos sobreviviente fueron llevados a localidad bonaerense que heredó su nombre. Para llegar al lugar, el que camina debe recorrer 5 kms de ripio y mucho calor al sol del lugar.









Saliendo de Quilmes y antes de llegar a Amaicha del Valle, me pasaron tres europeos en una KLR650 de las nuevas; una V-Strom y una BMW GS650; los tres con las maletas Touratech; mientras pasaban saludaban con buena onda; iría a 85 y ellos a 90, no iban matando las motos, como siempre piensa es la carrera de la tortuga y no de la libre.

Comencé a subir por los cerros y el apunamiento que sentía se ponía mas continuo allí en virtud de estar subiendo cada vez mas hasta los 3000 msnm; llegando hasta el Infiernillo, lugar donde las aguas se dividen entre las del interior del país y de la Cuenca del Plata. Allí arriba había mucho viento que te zamarreaba para todos lados, me hubiera gustado estar con algunos allí para reírme un rato de “miedo al viento” jajajajajajaja. Una vez en el Infiernillo se tiene una vista espectacular sobre Tafí del Valle que en las fotos no se llega a apreciar.







Esa tarde en Tafí recorrí un poco, viendo un accidente de una Motomel Skua; compré un poco de queso y pan y a meterle con mate en el hostel. Allí entablamos conversación con un español, Juanjo, otra española, una francesa, dos tanos, un par de loc@s de acá y los del hostel. Nos reímos un buen rato, Juanjo un tipo de 51 años, una especio de Caballaloco (Gcuneo) pero español; como era la segunda vez que andaba por aquí y esta vez hacía un mes y medio, tomaba para la joda alguna “costumbres” nuestras, el loco decía “he sacado el carnet de Hostelling Internacional aquí que es mas barato; cuando me vaya le borro el nombre y se lo vendo a alguno por menos dinero” jajajajajajaja
El tipo compartía la misma habitación y me muestra una especie de diploma y me dice “me llevo la declaración de la independencia para que estos españoles sepan que se han independizado”.

A la mañana siguiente, previo armado del equipaje y charlar un rato mas con la gente del hostel, tomé rumbo hacia Córdoba, un largo camino. Para conocer algo mas de Tafí decidí hacer la “vuelta al cerro”, es una vuelta de unos 25 kms por camino de ripio. Esa mañana estaban las cumbres nevadas; el que cree que el NOA hace calor es porque no conoce. Cuando iba por la mitad y en el medio de la nada me encontré a la francesa caminando como si nada; me comentaba que caminaba para ver los paisajes, mierda que le gusta caminar!!!!!!!!!!!

Un poco mas adelante llegué al Mollar, un dique del lugar y ahí nomás el camino por las yungas para bajar hacia en lado de San Miguel de Tucumán con la diferencia que tenía que ir para Montero. Una vez que bajé desde Tafí, como así de los cerros cubiertos por la selva de yungas, comencé a sentir el calor del verano, tuve que parar a sacarme el pulóver porque se ponía insoportable y pesado.











En Tucumán las plantaciones de caña de azucar son a lo que en Salta es el tabaco; paré para llevarme un pedazo de caña y mostrarle a mis hijos de donde salía y que si una saca un poco de corteza y masca siente el sabor del dulce.





Una vez que salí de Tucumán se empieza a transitar nuevamente por Santiago del Estero, lugares áridos si los hay. El típico paisaje es de tierra, algarrobos, chañares, cactus y tunas; como así ver cabras y hornos de carbón.

Paré a comer en Frias, como ese hermoso calor santiagueño jajajajaja; de vuelta en el camino desde allí es una recta interminable hasta Quilino en la provincia de Córdoba, cerca de Dean Funes. Paré un par de veces porque me embolaba mal y le saqué fotos a las cabras que estaban esperando el colectivo como a una langosta de unos 12 centímetros. Entre Santiago y Córdoba hay una salina, cuya zona llega en parte a la ruta. Hacia el Oeste se pueden ver sierras que son de la provincia de Catamarca.













Una vez que llegué a Córdoba, ya casi en la capital, tuve que pagar el primer peaje en miles de kilómetros, notando que el “pase” se llama “cuis” ajajjajaa.
Me habían dado ganas de volver a casa, ya era viernes y el haber hablado con mi hijo por teléfono me dio mas fuerzas para seguir viaje, evitando la ciudad de Córdoba. Mi idea en ese momento era hacer noche en Carlos Paz y por la mañana con fuerzas salir temprano para casa, pero a medida que uno recorre ve que determinados lugares quedan mas cerca como ser Villa María a 120 kms. Paré a tomar una café con leche en la YPF del mismísimo diablo, donde había unos pibes en una Fiat Brio y una Guerrero GMX150 que venían para el mismo lado y a quienes crucé luego en varias oportunidades por el camino.
Puede ver un hermoso atardecer en la ruta.











Ya en la autopista Córdoba-Villa María me quedo sin nafta pasando a reserva porque no había cargado pensado que llegaba. Recordé que sobre la ruta está Oliva peeeeeeeeeero ahora no porque está la autopista. Me mandé al pueblo y llegué al trazado de la ruta 9; la sensación que tuve fue como ver la película “Cars” donde el pueblo al costado de la autopista quedó en el olvido; eso mismo me lo confirmaron en la estación de servicio, que igualmente no tanto ellos como otros pueblos cercanos sobre la ruta. Seguí viaje por la ruta 9, no iba nadie, casi desierta, si se veían paralelamente a unos kilómetros las luces de los autos por la autopista.
Ya en Villa María me contacté con el colo Stormfix o como se escriba, para que le dijera a Gastón39 que andaba por el lugar. Hasta que llegó el loco me tomé un café y luego hablamos un rato y me preguntó si seguía viaje a lo que le dije que sí. Ya eran pasadas las 23 y salí nuevamente a la ruta.





Pasando por la localidad de Ballesteros me pasó la gran “Wild HOGs” salió volando un búho y le pegué con el casco mal jajajajajajajajajajjaaj.

En la ruta comencé a ver bancos de niebla y las posaderas no me daban mas desde hacia de cientos de kilómetros. En cada semáforo que paraba en algún pueblo o ciudad aprovechaba para pararme y sentía un dolor bastante fuerte en la zona que apoyaba, tanto la cola como las piernas. Ya rendido miraba cualquier lado para tirarme hasta que llegué a Cañada de Gómez y me puse a regatear el precio de una habitación y siendo las 02:20 horas y después de recorrer 1000 kms desde Tafí del Valle, tomé un baño bien caliente y me acosté.



Ya sábado 28 por la mañana, cerca de las diez partí por la ruta 9 y antes de salir del pueblo paré en una estación de servicio a tomar algo. Poco mas adelante y ya en la provincia de Santa Fe, tomando por la autopista a Rosario ví que están dándole a la que en algún momento llegará hasta Córdoba.

De ida no pude sacar fotos de nada de Santa Fe por la lluvia así que solo le saqué a esto.



Ya entrando en la Provincia de Buenos Aires se me hacia que estaba a la vuelta de casa y 250 kms me parecían nada por recorrer.



Al legar al peaje de la Panamericana y que el próximo puente era mi bajada sobre la ruta 197 estaba cada vez mas emocionado.



Llegué a casa con el culo roto pero muy contento después de haber recorrido no más que 3717 kms.




Como conclusión, al N.O.A. hay que ir con abrigo, en mi caso llevé un pulóver y otra campera aparte de la de la moto. Si se va solo, por poco tiempo y se dispone de una moneda no conviene ir en carpa sino en hostel que van desde los $20 sin desayuno y desde los $28 a $40 con desayuno y ropa de cama. Algunos muy lindos como el Ruta 40 de Cafayate y se obtienen descuentos por ser socio de Hostelling Internacional.
Los campings no son a lo que estamos acostumbrados por estos lares, es mas algunos ni luz te dan, solo luz general en el patio y si querés cargar un celular o pilas te cobran aparte en enchufes que tiene ellos.

Solo acampé en Purmamarca para que la carpa no haya ido al pedo jajajajajajaja.

Las fotos no alcanzan a demostrar la belleza y profundidad del lugar.

Gasté $400 de nafta, que en promedio sale $3.10 habiendo pagado cómo máximo $3.40 en Armstrong en Santa Fe y Herrera en Santiago del Estero. Fueron mas o menos 129 litros de nafta, dándome una media de 28 kms x litro de nafta y viajando a 90/100 kms/h.- La moto gastó mas o menos 300 cc de aceite.-

Debo destacar la labor de mi otro compañero de viaje el “Control de Crucero”, vital en la travesía para no quedar con el brazo tullido. No es mas que un pedazo de burlete que me sobró de la confección de las valijas que la metía entre en el puño y el manillar.



Mas fotos en http://picasaweb.google.es/sebapol73/NOA#


Fuente: Psicofxp




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